Las Guerras Napoleónicas

05/02/2010 at 00:15 Deja un comentario

 

Las Guerras Napoleónicas envolvieron a casi todos los países europeos, por muy lejanos o aislados.
Uno de los países que más sufrieron las consecuencias de la guerra fue Austria. Sus ejércitos fueron severamente derrotados por Napoleón en Marengo (1800), Ulm y Austerlitz (1805) y Wagram (1809), aunque lograron una victoria en Aspern-Eisling (1809). Cada derrota suponía una merma territorial y así perdió sucesivamente, el norte de Italia, algunas posesiones en Alemania, Bélgica (llamados también Países Bajos Austriacos y que España había cedido a Austria en 1714) o zonas de Polonia. El golpe más fuerte fue la supresión del Sacro Imperio Romano Germánico cuyo emperador era el soberano austriaco. Si las tropas austriacas se portaron generalmente bien (Marengo sería un ejemplo ), no pude decirse lo mismo de sus generales que, salvo excepciones eran mediocres y estaban anticuados en sus concepciones tácticas y estratégicas
Otro país afectado fue Polonia. El tercer reparto de su territorio, en 1795, entre Prusia , Austria y Rusia, había supuesto su desaparición como estado. Las victorias de Bonaparte lograron su reaparición como estado. Con parte de los territorios originales, en poder de Rusia, Austria y Prusia , Napoleón creó el Gran Ducado de Varsovia. En casi todas sus campañas utilizó tropas polacas, especialmente los famosos lanceros del Príncipe de Poniatowski. La suerte de Napoleón selló también la suerte de Polonia. Volvió a ser ocupada por sus antiguos conquistadores pero, al menos, en la parte rusa se creó un reino semiindependiente cuyo monarca era el Zar de Rusia y que poseía un pequeño ejército propio.
Al igual que Alemania, Italia quedó también afectada por las guerras. Sus estados y dinastías, o bien desaparecieron, o bien sufrieron tales mutaciones que dieron lugar al primer intento de constituir el Reino de Italia bajo el control francés. Quizá entre los sueños de Napoleón figurara el de emular a Carlomagno. Este reino se constituyó con las provincias austriacas del norte de Italia, los ducados de Módena y Parma y los territorios que, en torno a Génova, pertenecían al Reino de Cerdeña. Más tarde agregó a ellos el Ducado de Toscana y casi todos los Estados Pontificios. De este núcleo creó el ejército de Italia, al mando generalmente de su hijastro Eugenio, hijo de la Emperatriz Josefina y que tuvieron destacadas actuaciones durante las guerras continentales, especialmente en Rusia.
Nápoles, cuyo reino regía una rama secundaria de los Borbones españoles, fue inicialmente enemigo de Francia, pero las victorias de Napoleón en Italia le obligaron a cambiar de bando. Napoleón, dispuesto a acabar con los Borbones en toda Europa, arrojó del reino a la dinastía y los sustituyó por uno de sus generales, el Mariscal Murat.
La caída de Napoleón restableció, como regla general, las antiguas dinastías y los límites territoriales.
Las monarquías escandinavas también se vieron involucradas en las campañas napoleónicas. Holanda se vio pronto invadida por Francia, ya en época revolucionaria. Napoleón nombró rey de Holanda a otro hermano suyo, añadiendo al reino el territorio belga. Como en los demás casos, la derrota de Napoleón en 1814 supuso el restablecimiento de la dinastía reinante conservando, eso sí, los territorios belgas dentro de la corona holandesa.
Dinamarca y Noruega formaban un único reino al principio de las guerras napoleónicas. La monarquía danesa intentó mantenerse neutral a partir de 1805. Su negativa a incorporarse al sistema continental de bloqueo, originó su invasión por el Emperador en 1807. El temor inglés de que la flota danesa, de cierta importancia, pudiera ser empleada en contra de Inglaterra, ocasionó uno de los actos más reprobables de la guerra. Sin previa declaración de guerra, la flota inglesa atacó y casi destruyó a la flota danesa.
Suecia intervino desde un principio en las guerras napoleónicas en el bando antifrancés, pero sus tropas fueron derrotadas, al norte de Alemania, por las francesas del Mariscal Bernadotte. Este hecho, y la franca amistad surgida entre el rey de Suecia y el Mariscal francés, ocasionó un cambio importante en los destinos de Suecia. Su rey, que no tenía descendencia, nombró a Bernadotte como heredero suyo. En 1814 se instauró en Suecia la dinastía actualmente reinante. La negativa de Bernadotte, ya rey de Suecia, de secundar a Napoleón ocasionó la enemistad de los mismos y la participación de Suecia en las fases finales de la guerra.
Otro país involucrado en la guerra fue Portugal. Su secular alianza con Inglaterra la convirtió pronto en objetivo de Napoleón. A instancias de Francia, las tropas españolas invadieron Portugal durante la denominada “Guerra de las Naranjas “. En 1807 fue invadida y ocupada por tropas hispano francesas, huyendo la familia real a Brasil, entonces colonia portuguesa. Sus tropas, junto con las inglesas, ofrecieron fuerte resistencia en Torres Vedras, cerca de Lisboa. Más adelante, junto con las tropas españolas e inglesas, el ejército portugués contribuyó a la derrota de Napoleón en la península ibérica.

Tomado de: http://candamo.iespana.es/mundo/europa/napoleo6.htm

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Primera Coalición El primer amor de Napoleón

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