Ultimos años

04/28/2010 at 17:39 Deja un comentario

 Después de la abdicación de Napoleón, se trajo a un miembro de la casa de los Borbones para sentarse en el trono de Francia, las potencias aliadas se dedicaban a reorganizar el mapa de Europa en el congreso de Viena y la emperatriz Maria Luisa se dedicaba a ir de fiesta en fiesta. Mientras tanto Napoleón en su exilio en la isla de Elba se dedicaba a dirigir su pequeño microestado, acompañado de mil hombres de la guardia y un pequeño sequito de fieles. Pero el emperador estaba cada vez más apático, echaba de menos a su mujer, a su hijo y la vida de acción. A principios de 1815 le llegaron rumores de que se preparaba un atentado contra su vida y decidió que era la hora de volver; aún se sentía capacitado para desafiar al mundo por última vez. El uno de marzo de 1815 desembarcó cerca de Cannes con apenas mil soldados y se dirigió a París. Era aclamado allí por donde pasaba y a medida que se acercaba su escaso ejército crecía; todos los intentos que se hicieron por detenerle fueron en vano.
Los mariscales, que habían jurado lealtad a Luis XVIII están divididos, algunos parten con el Borbón y otros vuelven al lado del emperador como Soult y Ney. El 20 de mayo entra en París y un escalofrío recorre Europa. Rápidamente jura la constitución en una suntuosa ceremonia y ante la negativa de las potencias europeas a negociar empieza a preparar un ejército. En poco tiempo reúne medio millón de hombres, los aliados mandan prácticamente el doble entre unos y otros. Napoleón se dirigió primero en dirección a Bruselas para evitar la unión de los ejércitos inglés y prusiano. Se enfrentó a los prusianos en Ligny mientras Ney se enfrentaba a los ingleses y holandeses en Quatre Bras. No pudo rematar la faena y el 18 de junio de 1815 se enfrentó a Wellington en Waterloo, cuando la batalla estaba indecisa Blucher irrumpió al frente del ejército prusiano desequilibrando la balanza del lado aliado. La derrota fue aplastante por culpa en gran parte de los errores cometidos por Ney y Grouchy.
Napoleón regresó inmediatamente a París donde todo el mundo pedía la abdicación. Después de hacerlo pidió asilo en Inglaterra pero esta vez los aliados no serían benevolentes. Esta vez el destino seria una isla rocosa en medio del océano; Santa Elena. Allí le esperaba la tutela británica a cargo de Sir Hudson Lowe su carcelero y verdugo; según recientes investigaciones murió por envenenamiento progresivo. Había llegado con un escaso grupo de seguidores pero las condiciones de vida en la isla hicieron que poco a poco fueran volviendo a Francia. El 5 de mayo de 1821 el emperador muere tras una larga agonía prácticamente solo. Fue enterrado con el uniforme de los cazadores, su preferido, y envuelto en la capa que portaba en la batalla de Marengo. Fue enterrado con honores de general ingles, y el mando británico de la isla autorizó un centinela junto a su tumba. El vuelo del águila había terminado poniendo fin a la  alucinante biografía de Napoleón Bonaparte.

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Guerras Napoleonicas (Cronologia) Tragedia

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