Luis XVI

05/02/2010 at 18:47 Deja un comentario

Nacido como Luis Augusto de Francia, duque de Berry, Luis XVI fue el tercer hijo de Luis Fernando, Delfín de Francia y María Josefa de Sajonia. La segunda esposa del Delfín era hija de Federico Augusto III de Polonia, rey de Polonia. Su padre murió joven y nunca llegó a reinar por lo que la descendencia pasó a Luis, que sucedió así a su abuelo Luis XV. Su padre no se ocupó de su educación, la cual le fue confiada al duque de La Vauguyon. La educación de Luis se centró más en las artes y las ciencias que en lo necesario para gobernar un país, debido en parte al duque de La Vauguyon y en parte a los intereses personales de Luis, el cual tenía gran interés por materias como la Geografía  o la Historia. Luis demostró tener una gran capacidad para el estudio y una gran memoria. De hecho, fue el primer rey  francés  en saber inglés.

El 16 de mayo de 1770 contrajo matrimonio con María Antonieta, hija de Francisco de Lorena (Francisco I de Austria) y de María Teresa I de Austria, de la casa de los Habsburgo y aunque fuera un matrimonio concertado Luis llegó a querer mucho a María Antonieta, llegando a decirle cariñosamente «¿Pero tú me quieres?». Fue un padre muy afectuoso; cuando Luis José enfermó visitaba al niño cinco o seis veces al día y en la Prisión del Temple asumió la educación de su hijo Luis Carlos. María Antonieta sería su única esposa, con la que tuvo cuatro hijos:

* María Teresa Carlota de Francia, Madame Royale (20 de diciembre de 1778 – 19 de octubre de 1851); Duquesa de Angulema con Luis Antonio de Francia, y para los monárquicos Reina (1830) por su matrimonio con este mismo.
* Luis José Javier Francisco de Francia, Delfín de Viennois (22 de octubre de 1781 – 4 de junio de 1789);
* Luis Carlos de Francia, Duque de Normandía (Luis XVII) (27 de marzo de 1785 – 8 de junio de 1795); considerado rey por los enemigos del régimen republicano y por varios estados europeos tras la muerte de su padre, aunque en realidad nunca llegó a gobernar.
* María Sofía Helena Beatriz de Francia (9 de julio de 1786 – 19 de junio de 1787).

Tras la muerte de su abuelo, Luis ascendió al trono francés, siendo coronado en la catedral de Reims, con el nombre de Luis XVI. Tenía en ese momento veinte años.
El comienzo del reinado de Luis sufrió un grave contratiempo con la restauración de los Parlamentos, decisión tomada por el ministro Marepas en noviembre de 1774. Los Parlamentos, centro del poder aristocrático, habían sido abolidos en el año 1771 por el ministro de Luis XV, Maupeou. Su recuperación ponía en entredicho el poder de la monarquía y daría pie a sucesos posteriores.
Jacques Turgot

Los ministros de Luis al comienzo de su reinado: Turgot y Malesherbes llevaron a cabo unas reformas económicas liberales que modificara el viejo colbertismo por un sistema de mercado libre. Dichas reformas conmocionaron a las clases favorecidas económicamente, la nobleza y el clero, que, además, formaban los recién restaurados Parlamentos. La oposición de éstos a las reformas económicas finalizó con el despido de Turgot y a la dimisión de Malesherbes en 1776, el cual fue sustituido por el banquero suizo Jacques Necker.
Los intentos de Calonne de seguir en la línea de sus predecesores y organizar una serie de reformas económicas necesarias para sacar al estado de su precaria situación económica se encontraron, como en ocasiones anteriores, con el rechazo frontal de las clases privilegiadas. El reinado de Luis y su política poco firme había propiciado un incremento del poder aristocrático, el cual había dificultado el llevar a cabo las reformas necesarias tanto en aspectos económicos como judiciales.

En 1787, los Parlamentos se habían convertido en un órgano de poder que llegó incluso a desacatar las órdenes reales. Luis reaccionó reformando el Parlamento, limitando mucho sus funciones. En 1789, la resistencia a la reforma económica llevó a Luis a convocar los Estados Generales por primera vez desde 1614. Pretendía así conseguir aprobar las reformas económicas, dotando de mayor poder al Tercer Estado, para hacer frente así a la oposición de la nobleza. Esta convocatoria fue uno de los acontecimientos que llevaron a convertir el malestar social en la Revolución francesa, la cual comenzó en junio de 1789. El Tercer Estado se autoproclamó Asamblea Nacional. Los intentos de Luis de tomar el control de la Asamblea dieron lugar a reacciones antimonárquicas como el Juramento del Juego de Pelota, la declaración de la Asamblea Nacional Constituyente el 9 de julio y la Toma de la Bastilla el 14 de julio. En octubre, la familia real fue trasladada del Palacio de Versalles al Palacio de las Tullerías.

Luis era muy popular y solícito con las reformas sociales, políticas y económicas propuestas por la Revolución. Los principios revolucionarios de soberanía popular, a través de los principios centrales y democráticos de eras posteriores marcó una brecha decisiva con los principios de trono y altar de la monarquía absolutista, los cuales eran el centro del gobierno contemporáneo. Esta diferencia resultaría en una oposición de los revolucionarios a cualquier forma de élite gobernante en Francia y, prácticamente, a casi todos los gobiernos europeos. Sin embargo, algunos de los personajes más destacados del movimiento revolucionario inicial fueron cuestionando los principios del control popular del gobierno. Algunos, entre los que destaca Honoré Mirabeau, hicieron planes secretos para restaurar el poder monárquico de una nueva forma.

Sin embargo, la muerte de Mirabeau y las depresiones de Luis acabaron con las posibilidades de restaurar la monarquía. Luis no era, sin embargo, tan reaccionario como alguno de sus hermanos, el conde de Artois y el conde de Provenza, a los que mandó numerosos mensajes, públicos y privados, para que cesaran en sus intentos de hacer un contragolpe de estado. Sin embargo, Luis se sentía molesto por el nuevo gobierno, principalmente por su cuestionamiento del papel tradicional de la monarquía y el trato que recibían él y su familia. Estaba especialmente molesto por estar, en la práctica, prisionero en las Tullerias, donde su mujer era humillada al tener que tener siempre soldados revolucionarios vigilándola en su habitación, incluso cuando dormía, y por la prohibición del nuevo régimen de permitirle tener un confesor y sacerdotes católicos de su elección, en vez de los «sacerdotes constitucionales» creados por la Revolución.

El 21 de junio de 1791, Luis intentó huir de París a la actual Bélgica  (en aquellos días parte del Sacro Imperio Romano Germánico) con su familia. Sin embargo, fallos en la planificación de la huida causaron el suficiente retraso para que pudieran ser identificados y capturados en Varennes. Luis fue trasladado de vuelta a París, donde continuó como Rey constitucional, aunque bajo arresto domiciliario hasta 1792.

El 25 de julio de 1792, Carlos Guillermo Fernando, Duque de Brunswick, sobrino de Federico el Grande y comandante de las fuerzas prusianas, publicó un manifiesto (el llamado Manifiesto de Brunswick) que amenazaba a los parisinos con una venganza ejemplar si la familia real recibía algún daño, amenazando también con castigar cualquier tipo de oposición a los ejércitos prusianos o a la reinstauración forzada de la monarquía. El manifiesto fue considerado como la prueba definitiva de que existía una conspiración entre Luis y fuerzas extranjeras (en este caso Prusia) en contra de Francia. Luis fue arrestado oficialmente el 13 de agosto de 1792 y trasladado, junto a su familia, a la Torre del Temple (París). El 21 de septiembre de ese mismo año, la Asamblea Nacional declaró la República en Francia.
El proceso contra Luis comenzó el 1 de diciembre de 1792, bajo cargos de alta traición. Fue sentenciado a muerte en la guillotina  el 21 de enero de 1793, por 361 votos a favor (uno de los cuales era de su primo Felipe Igualdad), 288 en contra y 72 abstenciones. Despojado de todos sus títulos por el gobierno republicano, el Ciudadano Luis Capeto, llamado así por los revolucionarios para quitarle su rango de rey, fue guillotinado frente a una multitud embravecida. A su muerte, su hijo de ocho años, Luis Carlos, se convirtió, para los monárquicos franceses y algunos estados extranjeros, en Luis XVII, rey de Francia de jure, a pesar de que Francia había sido declarada república.

Tomado de:http://es.wikipedia.org/wiki/Luis_XVI_de_Francia

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